Lo que no se definió completamente en la cancha terminó resolviéndose en los tribunales. La Selección de Marruecos fue declarada campeona de la Copa Africana de Naciones luego de que un comité de apelaciones revirtiera el resultado de la final ante la Selección de Senegal, en una de las resoluciones más controvertidas en la historia reciente del torneo.
La decisión, anunciada por la Confederación Africana de Fútbol, establece que Senegal incurrió en abandono del partido durante la final disputada el pasado 18 de enero en Rabat, por lo que fue declarado perdedor por incomparecencia. En consecuencia, el marcador oficial pasó de un 1-0 en tiempo extra a favor de los senegaleses a un 3-0 administrativo que otorga el título al conjunto marroquí.
El partido había terminado envuelto en tensión. En los minutos finales del tiempo regular, Senegal decidió salir del campo en señal de protesta tras una serie de decisiones arbitrales que encendieron los ánimos, especialmente un penal señalado a favor de Marruecos y la anulación de un gol que pudo haber sentenciado el encuentro.
Durante más de un cuarto de hora, el juego permaneció detenido mientras el caos crecía también en las gradas, donde incluso se reportaron intentos de invasión al terreno de juego. Cuando el encuentro se reanudó, el portero Édouard Mendy detuvo el penal ejecutado por Brahim Díaz, y ya en la prórroga, Senegal encontró el gol que en ese momento parecía darle el campeonato.
Sin embargo, la historia dio un giro semanas después. El comité disciplinario de la CAF ya había sancionado económicamente a ambas federaciones, pero sin modificar el resultado. Fue en la instancia de apelación donde se aplicó el reglamento con mayor rigor, específicamente el artículo que castiga a los equipos que abandonan el terreno de juego sin autorización arbitral.
El fallo no solo cambia al campeón, también reescribe la narrativa del torneo. Marruecos suma así un título que no conseguía desde 1976, mientras que Senegal pierde la oportunidad de consolidarse como una potencia dominante en el continente tras su reciente éxito en 2021.
El caso, sin embargo, aún no está completamente cerrado. La federación senegalesa tiene la posibilidad de acudir al Tribunal de Arbitraje Deportivo, una instancia internacional que podría revisar la resolución, aunque cualquier veredicto llegaría meses después, probablemente cuando ambas selecciones ya hayan disputado la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Más allá del dictamen, lo ocurrido deja una fuerte reflexión sobre el control de los partidos en escenarios de alta presión y el peso de las decisiones arbitrales. África tiene campeón, sí, pero la manera en que se definió el título difícilmente permitirá cerrar la polémica en el corto plazo.