Gallos Femenil toca fondo: derrota ante Xolos y un torneo para el olvido

La crisis de Querétaro Femenil ya no admite matices. La derrota 3-0 ante Club Tijuana Femenil en la Jornada 13 del Clausura 2026 no solo confirma el mal momento del equipo, lo convierte en un caso alarmante dentro de la Liga MX Femenil.

Lo de Gallos dejó de ser una mala racha para convertirse en un desplome total. Con 12 derrotas y apenas 1 punto de 39 posibles, el equipo firma, hasta ahora, el peor torneo de su historia, sin reacción en la cancha y con un entorno cada vez más tenso fuera de ella.

El partido en el Estadio Corregidora fue otro reflejo de lo que ha sido la temporada. Desde el arranque, Tijuana tomó el control y golpeó temprano con un contragolpe que definió Kader Hançar al minuto 11. Querétaro nunca logró asentarse y, para colmo, se quedó con una jugadora menos antes del descanso tras la expulsión de Ammanda Marroquín.

En la segunda mitad, el guion no cambió. Xolos aprovechó los espacios y aumentó la ventaja con un tanto de Fabiola Ibarra al 64’. Gallos, desordenado y sin respuesta, volvió a complicarse solo cuando Gabriela Álvarez vio la segunda amarilla y dejó al equipo con nueve futbolistas.

El cierre fue un trámite. Un penal convertido por Deisy Ojeda selló el 3-0 definitivo y dejó una imagen clara: un equipo superado en lo futbolístico, en lo anímico y en lo estructural.

Pero más allá del resultado, lo que preocupa es el fondo del problema. El proyecto encabezado por Edgar Mejía no solo no ha encontrado soluciones, sino que parece haber perdido el control del grupo. En medio de la crisis, el discurso del técnico ha generado ruido, al señalar directamente al plantel, deslindando responsabilidades en un momento donde el equipo necesita liderazgo, no fracturas.

Gallos no compite, no reacciona y tampoco muestra señales de mejora. Jornada tras jornada, el equipo repite errores, acumula expulsiones y se desmorona ante la adversidad.

Mientras Tijuana se mete de lleno en la pelea por la liguilla, Querétaro queda atrapado en una temporada que ya es insostenible en números y sensaciones. La pregunta ya no es si el torneo está perdido, sino qué decisiones tomará el club para evitar que este episodio se convierta en un punto aún más bajo en su historia reciente.

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