Hay derrotas que dejan más preguntas que respuestas. Las dos últimas de Gallos Femenil, ante Atlante y Atlas, tienen algo en común: el equipo compite, genera, propone y por momentos juega mejor que su rival, pero cuando llega el momento de meter la pelota en la portería, se acaba la idea.
Y aquí es donde hay que ir directo a la yugular: Gallos Femenil debe trabajar en la contundencia.
Ante Atlante tuvo una oportunidad clara desde los primeros segundos, generó llegadas y terminó recortando la distancia hasta el 2-1 en el agregado. Ante Atlas ocurrió algo todavía más evidente: penalti al minuto 43, posibilidad de ponerse arriba en un partido cerrado y la oportunidad se fue por encima del travesaño. Después, en el cierre, Atlas encontró el gol en una de sus últimas acciones.
Esto no es un problema de falta de futbol. Es un problema de contundencia, precisión y toma de decisiones en la zona donde los partidos se ganan o se pierden.
Entendemos que tener el balón tiene un propósito: controlar el partido, generar superioridades, encontrar espacios y llevar la pelota hasta el último tercio. Pero hay una verdad que tampoco se puede esconder detrás del buen juego: el fútbol no premia cuánto tiempo tuviste la pelota, sino qué hiciste con ella.
Pamela Conti ha conseguido que el equipo tenga una idea reconocible. Se ve intención de construir, de asociarse y de competir desde el juego. El problema aparece cuando la jugada pide el último pase, el remate o la sangre fría frente al arco. Ahí el equipo se rompe. Y cuando no conviertes tus oportunidades, tarde o temprano el rival termina cobrando la factura.
La sensación de que Gallos pudo haber sacado más de ambos partidos y terminó con cero puntos es la queda al final. En Atlante hubo tiempo para reaccionar. Contra Atlas hubo una segunda mitad completa para encontrar una respuesta. Las ocasiones estuvieron ahí. Lo que no apareció fue el golpe definitivo.
Eso explica también por qué el proceso se siente irregular. Hay una idea, hay trabajo y hay señales de crecimiento, pero todavía no existe la madurez futbolística para sostener los partidos en los momentos importantes.
Y aquí está el reto para Conti: no abandonar el plan, sino perfeccionarlo.
El camino parece estar más claro que hace algunos meses. Lo que falta es hacer que ese camino termine en gol. Gallos Femenil necesita entender que generar cinco ocasiones no sirve de mucho si el rival convierte la única que tiene.
El siguiente partido ante Atlético de San Luis vuelve a poner la exigencia sobre la mesa. No se trata de jugar bonito. No se trata de merecer. Se trata de aprender a ganar partidos que están ahí para ganarse.
Porque mientras Gallos siga jugando bien pero perdonando tanto, el marcador seguirá contando una historia muy distinta a la que ocurre dentro de la cancha.