Ni tanto por ganar, ni tanto por perder

por Joel Ferrer

Hay derrotas que duelen por el resultado y otras que incomodan porque nos obligan a poner los pies sobre la tierra. La de Gallos Blancos en la Leagues Cup pertenece al segundo grupo. Y quizá eso sea lo mejor que le puede pasar a este equipo y a su afición.

Porque una cosa es perder un partido y otra muy distinta perder el rumbo.

Sí, el torneo internacional siempre seduce. Enfrentar clubes de la MLS genera expectativa, medición y hasta la ilusión de demostrar que la Liga MX esta por encima. Pero la realidad ha sido otra. Desde que cambió el formato de la competencia, los equipos estadounidenses han impuesto condiciones y los clubes mexicanos siguen quedando a deber. La balanza ya no se inclina por historia o prestigio, sino por inversión, planteles más profundos y una liga que ha entendido cómo crecer deportiva y económicamente.

Y ahí es donde entra Querétaro.

Quien esperaba que Gallos llegará a competir de tú a tú contra equipos construidos con mayor presupuesto y mejor fondo de plantilla, probablemente estaba viendo un espejo que no corresponde con la realidad. Este equipo sigue en construcción. Tiene una idea clara con Esteban "Chino" González, sí, pero también tiene limitaciones evidentes. Cuando el calendario aprieta y las rotaciones aparecen, la diferencia entre un plantel corto y uno profundo termina pesando.

Eso no significa que el proyecto vaya mal.

Al contrario.

Lo verdaderamente importante está en la Liga MX. Ahí es donde este Querétaro ha mostrado señales alentadoras. Venía de sumar dos victorias en sus primeros tres partidos del Apertura, dejando sensaciones de un equipo más ordenado, competitivo y convencido de la propuesta de su entrenador.

No confundamos un torneo con el otro.

La Leagues Cup sirve para medir distancias. La Liga MX sirve para cumplir objetivos.

Gallos no está obligado a ganar la Leagues Cup. Está obligado a consolidar un proyecto, sumar puntos y devolverle estabilidad deportiva a una institución que durante años vivió de la improvisación.

Por eso me parece un error que una eliminación o una mala actuación en este torneo cambie el discurso sobre el trabajo del "Chino" González. Los procesos no pueden evaluarse con un solo partido, mucho menos cuando enfrente hay equipos de una MLS que hoy presume plantillas más largas, mejores condiciones de competencia y una estructura que lleva varios años creciendo mientras el fútbol mexicano sigue perdiendo tiempo en decisiones de escritorio.

Hay motivos para creer en este Gallos.

Porque, por primera vez en mucho tiempo, parece existir una idea futbolística reconocible y un grupo que sabe a qué juega.

La Leagues Cup pasará.

La Liga es la que realmente dicta sentencia.

Y si Querétaro mantiene la personalidad que ha mostrado en el torneo local, el aficionado tendrá muchas más razones para ilusionarse en noviembre que para lamentarse por lo ocurrido en agosto. Esa es la perspectiva que no debemos perder. Porque los proyectos serios no se construyen con el ruido de un torneo de verano; se consolidan cada fin de semana en la competencia que realmente define el futuro del club.

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