El ‘Chore’ no es un improvisado ni un técnico que llegue a experimentar. Su etapa en Chivas Femenil (2020–2021) lo colocó como uno de los entrenadores más llamativos del circuito. Con un estilo dinámico, una lectura táctica madura y una cercanía natural con sus futbolistas, logró llevar al Rebaño a instancias decisivas, incluido el camino hacia la Final del Apertura 2021. Su salida, obligada por situaciones personales, dejó la sensación de que aquel proyecto había quedado inconcluso.
Ahora, a sus 37 años, Mejía regresa a una Liga que ya conoce y que también lo recuerda. Su perfil encaja con lo que Gallos necesita: una voz nueva, mirada fresca y la capacidad de formar un proyecto que no dependa únicamente del esfuerzo sino de la construcción de una idea que permanezca.
Gallos Femenil no pisa la Liguilla desde 2020, cuando llegó hasta semifinales frente a Tigres. Desde entonces, la irregularidad, los cambios constantes y la falta de continuidad han mantenido al equipo lejos del protagonismo. Por eso, su llegada representa algo más profundo que un simple cambio de entrenador: es un reinicio.
Las bajas que anticipan una reestructuración real
La confirmación de las primeras bajas refuerza esa sensación de arranque desde cero. Danna Pesántez, Daniela Carrandi, Alexa Herrera, Yadira Toraya y Danna Cortez no seguirán en el plantel. Más allá de los minutos o el rol que cada una ocupó, todas fueron parte de etapas distintas del proyecto albiazul; aportaron regularidad, profesionalismo y presencia en el vestidor. Su salida no es menor: es un mensaje.
El mensaje de un club que decidió mover las piezas desde temprano para permitir que el nuevo cuerpo técnico construya sin arrastrar inercias. Gallos necesita una plantilla moldeada a su idea, con perfiles que encajen en lo que el ‘Chore’ querrá proponer y con la intención clara de competir, no solamente de participar.
La directiva agradeció el esfuerzo de quienes se van, pero también dejó ver que este solo es el primer capítulo de una reestructuración que será más profunda. Vendrán incorporaciones, movimientos internos y seguramente una depuración aún mayor. Es normal: quien llegue a liderar el proyecto no lo hará con un equipo heredado, sino con uno diseñado para su propuesta futbolística.
Un proyecto que quiere ser propio
La presentación estilo videojuego no fue casualidad. Gallos Femenil lleva meses reforzando su identidad digital, conectando con su comunidad a través de contenidos creativos y un lenguaje más cercano a las nuevas generaciones. Que el ‘Chore’ apareciera como un personaje de 8 bits, superando niveles hasta llegar al escudo, es una metáfora casi perfecta de lo que se pretende construir: avanzar, evolucionar y llegar a una nueva pantalla.
Pero más allá del simbolismo, lo que importa es el terreno de juego. Lo que importa es que Querétaro pueda convertirse en un equipo reconocible, competitivo y capaz de pelear por regresar a una Liguilla que, desde afuera, parece cada vez más lejana. No será fácil; la Liga MX Femenil crece a un ritmo acelerado y los proyectos que no se fortalecen quedan rezagados de inmediato. Por eso la apuesta por Mejía es interesante: conoce la Liga, entiende su ritmo y sabe cómo potenciar talento joven, algo indispensable en un plantel como el queretano.
La expectativa y el desafío
El ‘Chore’ llega en un momento ideal para escribir un proyecto propio. Tiene tiempo, respaldo, una directiva dispuesta a hacer ajustes y una afición que, aunque exigente, celebra cuando se le habla con claridad. La ilusión existe, pero también la conciencia de que este proceso necesitará paciencia. Gallos no puede transformarse en un semestre; necesita continuidad, estrategia y una columna vertebral sólida.
La salida de cinco futbolistas abre espacio para nuevas caras, nuevos liderazgos y nuevas historias. Si el club logra acertar en los refuerzos y Mejía imprime su sello desde el primer torneo, Querétaro podría empezar a recuperar terreno y dejar atrás ese limbo competitivo que lo ha acompañado en los últimos años. En el horizonte aparece un punto de partida, no una promesa vacía. Un proyecto que quiere ser moderno, que quiere ser competitivo y que quiere, de una vez por todas, dejar de sobrevivir para comenzar a construir.