Los nuevos dueños del Querétaro fueron a buscar a Esteban González, sobre todo y seguramente, gracias a los datos que les arrojó un Software. Por suerte ni las máquinas ni los algoritmos pueden olfatear la esencia, al menos no todavía. Aunque la narrativa es la de una decisión cuantitativa, la personalidad del chileno es lo que hace que su sello se impregne con tanta fuerza en el equipo. Se nota que sus ideas están llegando a sus jugadores sin fisuras, y eso marca la diferencia.
El partido del pasado miércoles en el que el Club Queretano debutó en casa contra Xolos fue una clara declaración de intenciones de lo que quiere Esteban de su equipo. Para empezar, Gallos tuvo la pelota los primeros minutos y supo atacar siendo muy vertical, en parte porque el equipo salió a la cancha enchufadísimo, lo cual no es nada fácil de conseguir, pero también porque los locales lograban recuperar la pelota casi enseguida y en zonas cercanas a la portería de Toño Rodríguez. Lo dijo el propio ‘Chino’ en conferencia de prensa, si entraba alguna de esas el partido hubiera cambiado completamente.
Aunque hay aspectos que se puedan medir de forma mucho más precisa a través de los datos, no deja de llamar la atención la rapidez con la que el Querétaro circula la pelota gracias a la tensión y buena dirección que llevan los pases. Diego Reyes, Lucas Abascia y Santiago Homenchenko buscan constantemente pases al pie a los jugadores que están bien pegados a la banda y desde ahí, en esos segundos en los que tarda en recorrer el rival, se generan ventajas. El dibujo a la hora de defender está clarísimo, dos líneas de cuatro y las dos puntas como los primeros defensores. En ataque se busca mucho el dos contra uno por fuera, aprovechando por derecha la velocidad y el vértigo de Jean Unjanque y por izquierda, en esta ocasión, el buen golpeo y las buenas decisiones con pelota de Fernando González.
Cuando más incómodo se le vio al equipo queretano en fase ofensiva fue cuando tuvo que atacar el bloque medio/bajo de Xolos, es decir, la fase del juego en la que Gallos tenía que romper el cerrojo de unos Xolos que con ventaja en el marcador, se sentían cómodos. En ese sentido, aunque es cierto que Titi Rodríguez intentaba ser ese jugador que recibía entre líneas, al Querétaro le falta un perfil de mediocampista ofensivo, el famoso trequartista.
El plantel de Xolos no está dentro de las nóminas más caras de la Liga, pero cuenta con jugadores de gran calidad y que además atraviesan un gran momento como Unai Bilbao, Iván Tona, Adonis Preciado y Kevin Castañeda. Al final la diferencia estuvo en los detalles. Una falta, un tiro de esquina, un anticipo, una larga carrera por la banda, un centro a segundo poste, una volea de ensueño. Gallos desaprovechó sus oportunidades y Xolos se llevó la victoria.
Dicen los grandes de la psicología que cuando nos hacen una pregunta difícil, de inmediato nuestra mente busca reemplazar esa pregunta por una más sencilla para poder dar una respuesta. Cuando a González se le preguntó en conferencia de prensa sobre qué esperar de su equipo, el técnico chileno respondió que los jugadores tienen que aprender a leer los momentos del partido y tomar decisiones en función de esos momentos: Cuándo presionar alto, cuándo replegar, cuándo tener la pelota para generar un ataque organizado, sin importar tanto los intérpretes o el sistema. Es buenísima la reflexión del técnico porque nos deja ver que no pretende manejar a los jugadores como piezas de ajedrez, lo que quiere es que sean buenos interpretando el juego.
Aunque fue derrota, el camino parece ser el correcto. Este equipo puede ser capaz de renovarnos la ilusión.