El legado de un gran Capitán

Evocar la nostalgia es eso que hacemos cuando recordamos el pasado con alegría, cuando los recuerdos que guardamos nos atraviesan la memoria y logran dibujar una sonrisa, significa que vivimos algo que valió la pena. Kevin Escamilla llegó a Gallos en el 2020, un año que además de ser atravesado por la trágica pandemia, fue difícil para el conjunto emplumado ya que pasaron tres técnicos por la institución. Se fue Vucetich, llegó ‘Pity’ Altamirano y en octubre de ese año, llegó Alex Diego. Con todos esos volantazos en el timón del primer equipo, Kevin, con su entrega y liderazgo, logró hacerse un hueco en el 11 titular.

El canterano de Pumas vivió cosas en el futbol que le fueron forjando el carácter. Para empezar, fue campeón sub 17, que no es una hazaña menor. Tal vez ese logro lo hizo despegar un poco los pies de la tierra y, al generarse expectativas sobre el rol que debía tener en el primer equipo de la UNAM y no verlas cumplidas, tuvo que tragar veneno y buscar la motivación para seguir adelante con su, todavía, joven carrera. Pasó fugazmente por Toluca hasta que llegó a Querétaro, en donde se reencontró con ese jugador líder y metedor en el medio campo, lo cual, lo llevó a portar la cinta de capitán. Vivió el proceso de Gerk y la transición del club para ser parte de Grupo Caliente. Es decir, vivió de las horas más oscuras del club en primera división, pero siempre cumplidor, siempre poniendo el pecho por el escudo del club Querétaro.

Con treinta y un años, una hija, y tras la llegada de la nueva directiva de Querétaro, el otrora capitán entendió que era tiempo de partir, que debía ver por el futuro de su familia y Tijuana le ofrecía un contrato más largo que el que podía llegar a tener en Querétaro. Al final, los jugadores son personas que trabajan jugando a la pelota, y los mueven las mismas motivaciones que nos mueven a nosotros cuando buscamos un trabajo. Eso es algo que también debemos de entender.

Tras más de 140 partidos, cinco goles e innumerables barridas con la camiseta de Gallos, Escamilla se va del equipo en donde volvió a encontrar el gusto por jugar al futbol, por eso, lo despedimos con este poema escrito para jugadores de su estirpe.



FLOTANDO EN EL VIENTO

 

Un cinco como los de antes

Pierna fuerte, algo no miente

Es la pose de campeón en el semblante

Recibe perfilado el balón que es el mundo

Puede venir un golpe profundo

No hay ni una duda en el pensamiento

Trata la guinda con sentimiento.

Rechiflados los rivales en su frío

Puede morderlos hasta el hastío

Suda camisetas, riega cipreses

No todo es ardor, algo florece,

Los crack no sólo son moñas y creces

No están tan sólo para que les reces

Los ‘cracks’ son tipos que sienten

y sienten.                                               

                                               

                                                        Agustín Lucas

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